Mindfulness en la vida cotidiana – Introducción

En las prácticas formales de Mindfulness se ejercitan habilidades personales que todos y todas tenemos. La habilidad principal en este contexto es la capacidad de adaptación al entorno en cualquier circunstancia, en definitiva, la habilidad es vivir. Los anclajes principales o herramientas que se utilizan son el cuerpo, las sensaciones, las emociones y los pensamientos. Al igual que un deportista de élite se ejercita en el gimnasio, en este caso más que físico es un entrenamiento mental.

Las personas que practican y disfrutan de un hobby por placer (pintar, deportes, etc.), saben que han de practicar y entrenar aunque se les den bien de manera innata.

La finalidad no es ganar una competición a ver quién aguanta más rato en posiciones imposibles, conseguir mayor concentración, relajación o nivel profundo de introspección. El objetivo es entrenarnos mentalmente de manera formal para que los beneficios impacten en nuestra vida cotidiana.

Como dice Bhante Henepola Gunaratana, no sirve de nada la meditación ni el Mindfulness si sus resultados no influyen y mejoran nuestro día a día. Y que esto sucede lo puedo atestiguar de manera personal.

De la misma forma que un atleta se entrena en la pista e indirectamente eso le beneficia y le facilita subir por las escaleras al sexto piso de su trabajo si se estropea o está ocupado el ascensor, el entrenamiento con las prácticas formales en Mindfulness benefician con el tiempo en la manera en que respondemos mental y emocionalmente en nuestra vida cotidiana.

El entrenamiento afecta positivamente a nuestra parte cognitiva y sensorial, y esto es medible. La práctica influye en como tenemos “cableado” nuestro cerebro y en su funcionamiento. Existen muchos estudios e investigaciones científicas que prueban cambios significativos en el cerebro gracias a la neuroplasticidad, para ello entre otras técnicas se utilizan las de medición por neuroimagen. También se pueden medir los beneficios debido a los cambios fisiológicos. Mediante analíticas de sangre por ejemplo se pueden detectar cambios en la composición con aumentos y disminución de niveles hormonales y de otras sustancias en nuestro organismo. No voy a profundizar porque esta parte bien merece un artículo específico.

Las variaciones en nuestros hábitos y habilidades psicoemocionales nos ayudan entre otras cosas a responder en lugar de reaccionar impulsivamente frente a estímulos externos. Estos estímulos pueden ser personas, situaciones, cosas, etc.  Al hilo de lo anterior, uno de los mayores beneficios desde mi punto de vista, observable y detectable fácilmente con la práctica, es una mejor autogestión de las emociones.

El impacto de la práctica en nuestra vida puede ser lento, puede incluso parecer que retrocedemos o que no pasa nada, por eso se pide al inicio una dosis de voluntad, compromiso, perseverancia y constancia. En otros momentos se dan cambios importantes en nuestro día a día.

Cuando la resistencia llega, que casi siempre aparece en algún punto del viaje, la pesadez, incluso el cansancio, podemos ser tentados a abandonar, si se vence esta prueba y continuamos, muchas veces sucede después un avance que te hace agradecer no haber abandonado.

Me parece importante destacar que no es conveniente tratar de forzar los procesos. Con esto quiero decir que el reflejo de la práctica en la vida se produce de manera natural, hay que ser pacientes, la recompensa bien lo merece.

Es bonito recordar las primeras veces en las que te das cuenta de que estás en atención plena (Mindfulness) haciendo cualquier actividad ordinaria como pasear, limpiar o escribir un informe. Te descubres siendo muy consciente de lo que te rodea pero con una desidentificación que te permite mantenerte al margen en cierto modo, teniendo la posibilidad de elegir si te disuelves en la experiencia o la observas tranquilamente.

Como conclusión, es importante la realización de las prácticas formales, sentados, tumbados o caminando, reservando un tiempo específico para ello. Pero es igual de relevante que cuando nos levantemos, tratemos de ir llevando poco a poco esta práctica de la atención a lo que nos rodea en el día a día, inicialmente de manera consciente y voluntaria.

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